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miércoles, 7 de julio de 2010

¿Y si te dejo de querer?

A veces pienso que si te dejo de querer me dolerá menos todo lo malo que hagas, aunque ya duele que las cosas buenas también me van a importar menos.

miércoles, 14 de abril de 2010

Y se hizo la luz

Después de 26 años de vida, por fin lo entendí.

Hace algunos meses me tocó salir de casa con el pequeño Braulio, de mañana y él recién levantado, caminamos por la calle, platicamos, seguramente me reclamó por despertarlo a las 10.30 de un domingo de descanso y llegamos a casa de sus abuelitos.

Felizmente saludó a los que se encontró a la entrada de la casa y se dispuso a entrar, caminaba rápido, hablando y volteando para atrás cuando ¡tómalas!, al voltear al frente para seguir su recorrido se topó con la esquina de una mesa y se pegó en el párpado.

Entró a la casa, saludó mientras le sobaron  y al entrar yo la pregunta de su abuelita fue: '¿qué no lo persignaste?'... ¡toooooiiiiiinnnnnnnn! Mi grillito cantor nomás me dejó contestar: 'no, yo no persigno ni a mi persona'.

Después del acontecimiento dejé de ser bendecida por la señora, pero afortunadamente lo entendí: no soy distraída, es que no me persigno. 26 años sin saberlo, qué ciega estuve.

viernes, 9 de mayo de 2008

10 de mayo

Sí, ya sé que soy una amargada, que estoy neurótica y que me dicen rara, pero tengo ganas de decir que el Día de las Madres no me gusta.

No me daba mucho gusto festejar a la madre, ni cuando iba en la primaria y podía hacer el ridículo bailando Colás colás colás y Nicolás lo mucho que te quiero y lo poco que me das mientras mi mamá se asoleaba viéndome de pareja del gordito chistoso o cuando en la secundaría salía escoltando a la bandera símbolo de nuestra patria querida.

Sé que puedo dar argumentos como que se sacaron el festejo de la manga, que yo no agradezco a mi mamá nomás un día al año, que no soy cursi y bla bla bla, pero debo reconocer que me caga porque los abrazos siempre me daban cosa, me sentía obligada a dar una muestra de cariño de esas que no se deben forzar, porque deben nacer del corazón y ser espontáneas y ya.

Yo digo que la incomodidad experimentada viene de la "austeridad" en la muestra de afecto que hubo en mi infancia, porque no tengo a la mamá más expresiva del mundo así que digan que ay qué bonito, sino todo lo contrarío, ella te da un abrazo ligero, sin apretones y te avienta al infinito y más allá para que dejes de joder, y no con esto crean que no me quiere o que es mala, sino todo lo contrario (otra vez), sólo es ella.

Entonces en esos días me sentía (¿o siento?) muy mal, como que algo hay encima de mi cabeza que viene del cielo y me apachurra con tal fuerza que quiero que ya se acabe el día antes de que empiece y es justo cuando pienso que el destino planeó una trampa para cada año que yo viva, a celebrarse el 10 de mayo.

Y lo de gastar en un regalito puff, todavía de que no me gustaba sentía que si no les daba algo a mi mamá y a mi mamá Felipa (los que me conocen saben que era mi abuelita y los que no pues ahora ya) porque no se fueran a sentir mal, y si no tenía dinero decía "gracias al cielo que me hizo tan pobre".

Ahora que si a eso le agregan que el año pasado mi mamá Felipa se murió a finales de marzo y yo estaba muy triste y enojada y me sentía muy mal pues fue realmente difícil, tanto que sólo de escuchar los primeros acordes de la guitarra de mi abuelito que entonaban la canción que siempre le cantábamos en esa fecha ya no pude ni respirar, ni decir el cielo se abre, es más ni el cuando ya estaba saliendo un mar de mis ojos y ya, qué dolor.

Sospecho que tal vez, y conste que dije tal vez, si hubiera sido diferente todo esto y mi mamá se pusiera muy feliz por su día, me emocionaría darle un abrazo, gastaría mucho dinero en complacerla y sobre todo mucha energía.

Ahora podría ser que esto cambie, qué tal que cuando sea la mamá de unos niños bonitos de cabello chino y ojos lindos alguien les meta en la cabeza la idea de que es un gran día, me quieran dar un regalo y tenga que ir a asolearme viéndolos bailar o recitar un poema, podría empezar a gustarme y vendré a leer esta entrada y diré ja, caíste y muy bajo, trágate tus palabras.

Mientras tanto la cosa no ha cambiado y ya compré un regalo, caí en la trampa, viviré otra vez el momento incómodo del año y espero que le guste lo que compré amorosamente pensando en ella y si no le voy a echar la culpa a Sergio que me ayudó a la hora de decidir.

Punto.

martes, 29 de abril de 2008

Sr. González

Desde que mis padres tuvieron a bien darme un nombre planearon que mi vida estuviera marcada por el mismo, entonces mi padre y sus ganas de darle a sus hijos uno lindo y poco común hizo que mi madre aceptara que no me podía llamar Mariana (y qué bueno), porque él tenía otros planes para mí, cosa que agradezco sobremanera, porque por lo menos en mi caso lo logró, ya con mi hermano es otra historia, y ¡ay qué bonito!

Debo reconocer que me encanta mi nombre y me gusta o me acostumbré o se siente lindo que todos o la gran gran mayoría pregunte ¿qué? o ¿cómo? después de que lo escuchan: que porque no le entiendo, que porque es poco común, que porque nunca lo había escuchado, que porque qué bonito, que porque me gusta, que porque está refeo (eso nunca ha pasado, se me ocurrió que puede pasar), que porque hay qué coda eres, que porque ¿a quién se le ocurrió?, que porque ¿qué significa?, que porque bla bla bla.

Qué bien que me tocó ese "detalle" en la vida, el pero entra cuando de cosas "importantes" se trata, por qué carajos para Telmex debo ser Livire, por qué los que no me conocen tienen que pensar que es nombre de hombre antes de considerar la idea de que sea de mujer, o para internet y sus solicitudes de información me responden como Señor, si en todo caso soy señora.

En el primer caso ni cómo ayudarlos caray, si algo tengo ya muy hecho es el perfecto deletreo de mi nombre y eso hice al hacer mi torpe contrato: d-e-l-e-t-r-e-a-r-l-o, ¿quién está mal?, obviamente la señora tan eficiente que me atendió.

Para el segundo puff, en qué predicamento pusieron a mi madre, que cuando recibió la llamada para mí con una "oferta" de trabajo le preguntaron por el joven y tomó el recado sin corrigir, pensando que "es una oferta de trabajo y a lo mejor sólo quieren a un hombre, mejor no les digo que es mujer", ¡ay mi madre!.

Y ya de la tercera ni qué decir, igual que la anterior, pero con cierta molestía, porque no me causó mucha risa ser "Señor" al recibir un correo con información dirigida al Sr. González.

Lo peor es que existe un hombre (es del único que he escuchado) que se llama así, pero cuántas personas de las que me he topado en la vida también lo conocen si además vive en Mexicali, o sea: ¿LIVIER no suena a mujer?, yo digo que completamente.


Y dicho sea de paso: qué bonito nombre tengo, por favor no se lo pongan a sus hijas, menos a sus hijos.


Atte. Sra. Livier, no Sr.